martes, 19 de julio de 2016

Presentación y representación en Eugene Smith: Spanish Village (Deleitosa), 1951




No me pidáis que os cuente más que lo que siento.
Mi sentir, hoy por hoy, está embotado, chapoteando en la nada;
no tengo, pues, nada que contaros.
Del sentir sin sentido. Héctor Amado


Presentación y representación en Eugene Smith
Spanish Village (Deleitosa), 1951

.....Eugene Smith fue un fotógrafo estadounidense (Wichita, Kansas, 1918 - Tucson, Arizona, 1978) considerado uno de los fundadores del fotoperiodismo o fotorreportaje. La mayor parte de su mejor trabajo lo realizó para la revista Life y la célebre agencia fotográfica Magnum. Desde sus reportajes en la Segunda Guerra Mundial hasta su documental sobre Pittsburgh, su enfoque puede considerarse eminentemente humanista, centrado en el ser humano y su relación con el entorno. Podría bien considerarse una especie de testigo gráfico de su tiempo; un  relator, en imágenes, de la sinrazón y las contradicciones que indefectiblemente acompañan, en toda época y circunstancia, la actividad racional del hombre. En este sentido podría afirmarse que Smith fue un fotógrafo comprometido, que intentó en todo momento expresar un mensaje significativo con su cámara. Sus instantáneas iban más allá de la estética para mostrar la ética. La ética inherente a la escena o personajes capturados, y la ética que pretendía transmitir al mostrarlos desde esa su propia perspectiva.
.....Tienen muchas de sus fotografías (fotografías en blanco y negro, claro está) la estética pictórica del contrapunto, sobre todo del tenebrista, pero donde, en ocasiones, la intensa fuerza del blanco abre un abismo en su relación contrastada con el negro (algunas escenas podrían asimilarse a sombras chinescas), sin matices, sin grises, sin gradaciones. Otras veces, la riqueza de texturas abarca todo el espectro entre el blanco y el negro para suplantar un vulgarizador color. La luz siempre omnipresente,  eso sí, perfilando las sombras de seres y cosas, delatando y subrayando los matices, haciéndolos tridimensionales.

.....De todos sus trabajos, puede ser este: Spanish Village, el más celebrado y el más difundido. Fue realizado en 1950, cuando Eisenhower —es decir, los USA— decidió que la dictadura de Franco, en vez de una amenaza podía servir de muro de contención a una expansión de la influencia soviética (cosa que desde Estados Unidos, pero también desde Inglaterra, pensaron que podría ser factible, si las fuerzas aliadas que ganaron la Segunda Guerra Mundial, y que representaban la garantía de un mundo libre, hubieran maniobrado para acabar con el último reducto fascista de Europa, derrocando a Franco y entrando en una dinámica revisionista que no sabían dónde podría llevar, habida cuenta que la República, ante la rebelión militar en España, sólo acabaría encontrado un aliado en la Unión Soviética de Stalin). Cuando Eugene Smith se dispuso a realizar este reportaje aún no estaba claro el resultado de estas negociaciones para hacer del Régimen de Franco una especie de parachoques antisoviético, y Life le encargó un reportaje que delatara la situación de penuria que vivía la España de Franco, en aquellos años que, con propiedad, se llamaron del hambre. Una situación ejemplarizada por un pueblo representativo. Eugen Smith, antes de decantarse por Deleitosa (quizás el nombre no fuera ajeno a esta elección), recorrió otros villorrios de Extramadura. Eligió éste, que entonces contaba 2.800 habitantes. Un pueblo rural con economía de subsistencia, poco menos que autosuficiente, donde la tecnología aún no había llegado, ni al campo ni a la vida urbana, y donde la tradición estaba imbuida de fe. Todas estas características serían objetivo primordial para el fotógrafo norteamericano. Y aquí es donde entramos en la disquisición o disyuntiva entre presentación y representación.

.....Estéticamente —artísticamente—, presentación es trasladar una imagen de lo real (o de la imaginación) a un medio artístico, respetando en todo momento la autenticidad de su manifestación (en el mundo o en la mente). Únicamente el filtro del arte en cuestión será quien matice o subraye la escena presentada de la vida (o de la ficción), es decir: la presenta tal cual ella es, pero por medio del arte. Representación, en cambio, es forzar una determinada escena real (o imaginaria) para que diga gritando aquello que en la escena originaria se sugiere, susurra o murmura. Representar, en cierto modo, es falsear la realidad (valga la realidad de la ficción), vestirla de intención, para cargar las tintas en el mensaje que se quiere transmitir acerca de esa realidad. Quizás no se mienta, pero sí se recrea de forma interesada, y, a veces, hasta el punto de desvirtuar una realidad dada para ofrecer otra distinta, bien trastocando el tiempo, bien trasladando el lugar, bien exagerando o modificando los elementos presentes en la escena. Eugene Smith, en este caso, presentó una realidad que no se correspondía al 100% con la realidad que él vivió. Muchas de las más de mil fotografías que hizo del pueblo, sus gentes y costumbres, fueron representaciones, aunque su estética sea eminentemente presentacional. Eso no se iba a decir en el texto que acompañaba a las imágenes en el espléndido reportaje de Life, entre otras cosas porque lo que se pretendía era predisponer al mundo contra la dictadura de Franco, como si se quisiera revertir una situación incómoda, que tras una cruenta guerra de seis años había derrotado al fascismo en el mundo occidental (cosa, por otra parte, cuestionable, a la vista de lo que sucedería después, en Rumanía o en Albania). Ya se sabe que no sólo no se revirtió sino que se legitimó al régimen fascista surgido de la rebelión del 18 de julio de 1936. España, como tantas veces, cumpliendo su papel de excepción.

.....A pesar de todo el reportaje vio la luz, y a una primera tirada de cinco millones de ejemplares, las subsiguientes ediciones la elevarían a más de 22 millones a lo largo y ancho del mundo. A todos los rincones del globo llegaría esta visión de un pueblo español de la España de Franco, en la que se reseñaba que el modo de vida de sus gentes apenas había cambiado desde la Edad Media. Otra cosa es la realidad que Eugene Smith encontró en Deleitosa. Si bien no demasiado lejana de lo que las imágenes registradas mostraban —al fin y al cabo el escenario era el que era, las gentes vestían como vestían y se afanaban en y como se afanaban en sus quehaceres diarios. Pero no contento con la pobreza en que se vivía en aquella España devastada por una implacable guerra civil que había terminado apenas diez años antes, manejó algunas de las circunstancias para que el impacto fuera mayor. Lo cuentan los supervivientes de aquellos días, testigos y protagonistas de excepción de cómo aquel fotógrafo americano, alto y delgado, realizó su trabajo. Lo que estas gentes pobres reivindican con sus confesiones a toro pasado es intentar conservar una dignidad, dentro del atraso y pobreza en que se vivía, que sentían les era en cierto modo arrebatado por lo que las fotografías y su relato parecían mostrar.

.....De todas formas el reportaje no hubiera alcanzado la notoriedad que alcanzó si la calidad intrínseca de la obra no lo hubiese merecido, si lo artístico, de manera notable, no hubiese subrayado lo narrativo. Y lo mereció. Artísticamente las fotografías tienen una gran belleza formal, una factura y composición cuidada y muy expresiva. Si Eugene Smith buscó relatar la realidad por medio de sutiles parpadeos, la búsqueda tuvo éxito, pues cada instantánea es un relato en sí misma; algunas incluso una novela o un manifiesto (me refiero a The Wake, por ejemplo, o The Spinner). Varias de las imágenes poseen decididamente un estilo pictórico, lo que permite inclinar la balanza estética al platillo del arte sobre el real. Por otra parte, no ensaya un sólo estilo pictórico en sus composiciones, o en sus registros (sean presentacionales o representacionales), ya que al romanticismo en claroscuro de The Wake, le da la réplica una composición casi expresionista: Tres Guardias Civiles, en el que el primer plano de los bustos, con sus negros y reconocibles tricornios, pueblan los márgenes cuadriculados de la fotografía de líneas romboidales y triangulares.

.....Hay un relato en la consecución de las imágenes, un relato de un tiempo y un lugar, de unas gentes y sus costumbres, de un estar en un estado sobrevenido, de una historia que habita en la historia, una historia que nos habla de un pasado, que, de una u otra manera, terco, tiende a repetirse: las desigualdades siempre han estado ahí desde que el ser humano optó por crear comunidades, y éstas se organizaron en torno a jerarquías definidas. Siempre ha existido la división entre la fuerza del trabajo y las clases dominantes, siempre existirán; ahora, en el Primer Mundo, de una forma más solapada, debe serlo en sociedades llamadas democráticas, donde la información y el poder parecen estar en manos de todos (pero sólo lo parece), y donde la economía plasma esta división de clases dominantes y clases dominadas. Eugene Smith no hizo sino registrar esa desigualdad en un mundo que recién salía del infierno de la guerra para entrar en una etapa de prosperidad, etapa de prosperidad que a España aún tardaría en llegar, y cuando lo hizo fue de forma relativa: en el seno de la sociedad española aún pervivirían las desigualdades, pero aún más enquistadas por una dictadura que se resistía a desaparecer (con la connivencia y el beneplácito de las potencias occidentales).  La democracia traería la ilusión de la igualdad. El tiempo ha acabado por demostrar que no era más que un espejismo, y que en nuestra sociedad moderna persiste esa desigualdad milenaria: quienes tienen en sus manos los medios de producción, quienes los modifican a su antojo, quienes los disfrutan —relativamente— a base del sudor de su frente, y quienes contemplan a todos éstos desde la exclusión total, como si fuesen meros y obligados espectadores que desde el gallinero más mísero asistieran a la presentación representada de una obra dramática. Esto es el mundo, y así lo registran artistas comprometidos como Eugene Smith.




GALERÍA


W. Eugene Smith
(1918-1978)

SPANISH VILLAGE
(Deleitosa, Cáceres)
1951

Eugene Smith - Spanish Village (Deleitosa), 1951
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 Eugene Smith - Spanish Village, Bautismo, 1951
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Eugene Smith - Spanish Village, Bautismo, 1951
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 Eugene Smith - Mother and Child (Madre e hijo), 1951
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 Eugene Smith - Spanish Village (Escuela rural; dando la lección), 1951
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Eugene Smith - Spanish Village (Escuela rural; dando la lección), 1951
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 Eugene Smith - Spanish Village (Escuela rural; ensimismada), 1951
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 Eugene Smith - Spanish Village (Escuela rural); ensimismada, 1951
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Eugene Smith - Lorenza Curiel (7 years old), dressed for her First Communion,
leaving to go to church, 1951
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Eugene Smith - Lorenza Curiel (7 years old), dressed for her First Communion,
leaving to go to church, 1951 
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Eugene Smith - Lorenza Curiel (7 years old), dressed for her First Communion,
leaving to go to church, 1951 (2) 
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 Eugene Smith - Lorenza Curiel (7 years old), dressed for her First Communion,
leaving to go to church, 1951 (3)
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Eugene Smith - Village of Deleitosa, street feast to the First Communion of Lorenza Curiel. 1951.
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Eugene Smith - Spanish Village (niño recogiendo boñigas para fertilizante)
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 Eugene Smith - Spanish Village (Deleitosa, Cáceres), 1951
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 Eugene Smith - Spanish Village, 1951; A young sepherd with his goats
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 Eugene Smith - Spanish Village, 1951; A young sepherd with his goats (2) 
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 Eugene Smith - Spanish Village, 1951; Hora de comer
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 Eugene Smith - Spanish Village, 1951; Hora de comer
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 Eugene Smith - Spanish Village, 1951 (muchacho llevando un arado)
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Eugene Smith - Spanish Village, 1951; Vendor of religious paintings.
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  Eugene Smith - Spanis Village, 1951; El pan nuestro de cada día (2)
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 Eugene Smith - Spanis Village, 1951; El pan nuestro de cada día (1)
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 Eugene Smith - Spanis Village, 1951; lavadero
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  Eugene Smith - Spanis Village, 1951; mula en la noria
 Eugene Smith - Spanis Village, 1951; Sepherd with his goats
 Eugene Smith - Spanis Village, 1951; En la fuente
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 Eugene Smith - Spanish Village, 1951; Indignation being expressed in face
& gestures of weatherbeaten old Spanish farm woman wearing full dark skirt
& kerchief as she argues over choice threshing spot with neighbors.1951
Eugene Smith - Spanish Village, 1951; Midiendo las parcelas de labor
Eugene Smith - Spanish Village, 1951; Aplanando el terreno
Eugene Smith - Spanish Village,1951; Aricando
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Eugene Smith - Spanish Village, 1951; En la era, trillando
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 Eugene Smith - Spanish Village, 1951; Grain flying in air during winnowing by women
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 Eugene Smith - Spanish Village, 1951;
Harvest, Winnowing Grain (Cosecha, aventando el grano)
Eugene Smith - Spanish Village, 1951; Cargando leña en la mula
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 Eugene Smith - Spanish Village, 1951; Don Manuel, el cura de Deleitosa
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 Eugene Smith - Spanish Village, 1951; El médico rural de Deleitosa
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 Eugene Smith - Spanish Village, 1951;The Spinner (la hilandera)
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 Eugene Smith - Spanish Village, 1951; Woman Selling Tomatoes
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 Eugene Smith - Spanish Village, 1951; Women spinning wool
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 Eugene Smith - Spanish Village, 1951; Three Guardia Civil
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 Eugene Smith - Spanish Village, 1951; Two Guardia Civil 
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  Eugene Smith - Spanish Village, 1951; The Watchman of the Wake
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  Eugene Smith - Spanish Village, 1951; The Wake 
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  Eugene Smith - Spanish Village, 1951; The Wake 
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miércoles, 6 de julio de 2016

La Mirada Inocente: Jock Sturges (III) - GALERÍA: Jock Sturges. Nymphaeum (3)





El asombro que expresa esa mirada inocente
—ojos desmesuradamente abiertos, pasmo—
es más una reacción a lo que se siente que a lo que se ve.
Es el sentimiento el que provoca el pasmo: ojos y boca abiertos,
mente y corazón dispuestos a absorber sensaciones, a adquirir experiencias.
La mirada inocente no es más que eso: disposición a vivir la vida, a sorprenderse
a cada paso, a pasmarse de continuo ante el maravilloso hecho de la existencia.
Es una lástima que el ser humano, con los años, vaya perdiendo esa capacidad
para mirar inocentemente a las cosas, a los cuerpos, a las manifestaciones
de una naturaleza que reiteradamente se empeña en desdecir nuestro engreimiento.
En Oriente lo han sabido ver bien, colocando al sabio al lado del niño,
y otorgando al cuerpo la innata sabiduría que la mente, vanamente, se empeña en adquirir.
El ser humano jamás alcanzará la sabiduría mientras no aprenda a pensar desde y con el cuerpo,
mientras no mire de forma inocente a una naturaleza culpable de hacer posible la vida.
Sobre la Mirada Inocente. Héctor Amado


La Mirada Inocente
(a Jock Sturges)

(III)

.....No hay poses forzadas, no hay escorzos alambicados, no hay búsqueda intencionada de sentidos ni sugerencias. Sólo posturas captadas en la cotidianeidad de la belleza in progress. Son paisajes corporales capturados a golpe de objetivo curioso y amante de lo bello. Jock Sturges se convierte así en uno de esos fotógrafos cuyo ciclópeo ojo se limita a mirar, a observar y a descubrir en lo cotidiano lo excepcional. No pretende crear subterfugios —legítimos, cuando son otros los fines buscados—, no utiliza un lenguaje visual subliminal; sus alusiones, a lo sumo, son meros mimetismos del arte ya representado una y mil veces a lo largo de la historia, desde que la Grecia Arcaica lo fundara y la Clásica lo llevara a su máxima expresión (esas náyades que parecen haber cambiado las riberas del Alfeo o las costas de Océano por Montalivet, en Francia).
.....La idealización que aquel sensible e inteligente pueblo griego llevara a cabo en su expresión artística, parece hacerse carne y piel, curva y elipsis, en estos cuerpos desnudos —y nudistas. Esa idealización que no era sino imprimir en la representación física el espíritu que anima a un modelo o a una idea. Esto se ha llevado a cabo desde entonces en múltiples sustratos, desde el escultórico o el pictórico que aquéllos frecuentaron con sobresaliente perfección, hasta el fotográfico que aquí nos ocupa. Ámbito éste, el fotográfico, quizás menos dado a idealizaciones sin la intervención de ayudas significativas. Presentar la belleza de los cuerpos limitándose a captarlos en sus actitudes cotidianas, y hacerlo, por añadidura, aportando en esa representación una considerable carga espiritual (esa turbación no explicable por la mera excitación sensual provocada por la contemplación del cuerpo desnudo), es aún más difícil. Cuerpos con alma, se diría; pero ojo, yo no diría tal, sino que esos cuerpos muestran, dejan entrever, el alma que también son. Porque digámoslo con Spinoza, cuerpo y alma (mens, diría él, para liberar al término de connotaciones teológicas) son dos modos de dos atributos diferentes (extensión y pensamiento), pero que pertenecen a una misma y única substancia: la naturaleza toda, es decir, Dios (aquel Deus sive natura).

.....Presentar —y representar— la imagen corporal haciendo que al mismo tiempo, en esa presentación representada, allí esté presente la idea de ese cuerpo, es decir, su ser completamente real (dejando transparentar lo subyacente) y no sólo el aparente (su figura física, más o menos hermosa), ese parece ser el objetivo de este artista ciclópeo.  Y a fe mía que lo consigue: unos más que otros, todos los cuerpos que nos presenta en sus instantáneas, son cuerpos que irradian idealidad, que muestran un espíritu brillando a través de su piel, y de su mirada, ante todo. Al no buscar una intencionalidad espúrea, al limitarse a captarlos tal cual son, al eliminar toda mala hierba interesada, al mirarlos inocentemente, puede descubrir y capturar en ellos, en un instante, lo que de eterno (idea) hay en ellos. El hecho, además, de realizar series prolongadas a lo largo del tiempo, dando cuenta así de la duración que el tiempo es, nos facilita comprobar cómo lo eterno de ese cuerpo sigue ahí, irradiando desde la belleza con que se expresa (presente incluso en las figuras de los protagonistas secundarios, que son las madres cuando aparecen). Eternidad pulsando desde el tiempo que transcurre, bella contradicción que resuelve la incógnita: misma substancia, diferentes atributos, diversos modos (Spinoza, otra vez, dixit). Cambian los modos, pero los atributos siguen ahí, tan eternos como la substancia de la que salieron (Naturaleza, Dios).

.....¿Dónde se va lo eterno que conlleva la belleza turbadora cuando el tiempo da cuenta de ella? Respuesta: permanece, aunque subsumido en ese transcurrir que se ha vuelto arrugas y carne flácida; permanece... ¡en la mirada! y más en la mirada inocente. Y cuando ese cuerpo una y mil veces bello deja de serlo y acaba sucumbiendo a la ley de la duración, a la ley de la vida —que es la misma que la ley de la muerte—, es decir, la ley del cambio en que se substancia ese bullir continuo de modos desde la substancia única de la cual surgen y a la cual vuelven; ese cuerpo, decía, que ha cumplido su ciclo de existencia, habrá sido una manifestación única de un modo de ser y estar el Ser que todo es. Dar cuenta de esa unicidad por medio del arte, ése es el trabajo del artista revelador (que es lo que es Jock Sturges). Revelar tanto cuanto sea posible la realidad integral (completa) del individuo (de la mujer, en este caso, de la idea de mujer) es una labor propia de titanes, de cíclopes, y Sturges ha demostrado que lo es. No sé cuánto habrá habido de consciencia de esto por su parte, pero yo al menos así lo interpreto. A mí, así me vale.
.....El mito arcádico, el legendario paraíso, eso es lo que muestra así mismo el artista con sus capturas. Es posible que algo nada racional, pero sí muy humano. Porque nadie puede dudar de su existencia, ya que si está en la mente del ser humano, y lo está indefectiblemente desde que el mundo es mundo y al hombre le dio por pensar acerca de sí mismo y su relación con la naturaleza, es porque existe. La idea de la Arcadia o el Paraíso (dos nombres para un mismo lugar: aquél pagano, éste cristiano) es, como diría por enésima vez mi querido Baruch, una idea adecuada, preexistente, incorporada de origen al inconsciente colectivo humano (sea lo que sea este término, pero que ilustra bien lo que quiero decir). Intentar hallar atisbos de ese vivir arcádico, de ese latido paradisíaco, en nuestra vida cotidiana y, una vez descubiertos, exponerlos a los ojos de todos es cuanto menos reconfortante. Y habremos de agradecérselo a quien lo haga posible; sea un simple fotógrafo artístico como Jock Sturges, o unos genios del arte como Pieter Paul Rubens, Antonio Canova o Claude Debussy.

.....Si hay algo determinante en la mirada inocente es su calidad de promesa: la mirada inocente nos transmite (y mediante ella transmitimos), nos comunica (y mediante ella comunicamos), el cumplimiento de un bien inherente al ser que nos mira (o al cual miramos). Promesa ofrecida mediante la belleza aún por florecer, apenas florecida o en plena floración. Promesa de un bien, en todo caso, que lleva implícita la mirada desprejuiciada, desnuda, entregada; una mirada sin cálculo ni interés, mirada que es la mirada del ser siendo desde la belleza de su forma (de su forma hecha existencia, posibilidad, individuo, en este caso, mujer). Una promesa que nos susurra al oído del alma y que nos estremece el aliento del cuerpo. Una promesa en la que está contenido el mismo anhelo del anhelar: un movimiento emocionado hacia la vida y la afirmación gozosa de la existencia más plena. La belleza de la forma, cuando ésta es singularmente bella, naturalmente bella, inocentemente bella, es una condensación particularmente exitosa de la extensión spinoziana: es un cuerpo radiante de posibles, una estrella que atrae y captura toda atención que se halle en su radio de acción, bañándola de luz. Pretender apropiarse de algo así es, o de locos, o de ignorantes. Pero en ocasiones sucede: alguien queda prendido en su órbita, y en su afán por hacerla suya acabará subsumiéndose en ella, pasto de su magmático fuego, víctima de su inmensa gravedad. Por eso es menester mirar con inocencia. Sólo mirando con la misma inocencia con que su mirar se nos ofrece, podemos permanecer a salvo de su poder de atracción, gozar de su brillo y su luz y su calor, sin acabar siendo, o calcinados, o decepcionados.

.....La mirada inocente en el pestañeo suspendido del niño, en el parpadeo congelado del adolescente, en el guiño contenido de todo cuanto alcanza, en plenitud, la lozanía, ese permanecer de ojos abiertos hacia el ojo que te mira, que te obliga a interrogarte acerca de lo que ves en relación a lo que sientes... La mirada inocente que se inmola permanentemente para que tú la goces, la que tú has de devolver, inmolada, para que ella siga teniendo sentido. Juego de miradas que miran porque ven, no sólo lo que parece sino lo que es. Cuerpos que miran desde los ojos, ojos que ven desde los cuerpos, y, unos y otros, más que ojos, más que cuerpos: ser, idea, espíritu, pensamiento que se reconoce en esta reciprocidad de miradas, en esta bacanal de inocencias, en esta mixtura de percepción y emoción, en esta sinfonía de acordes visuales y acuerdos formales que acaban siendo vibrar sincronizado —diapasón la belleza.




GALERÍA



Jock Sturges
(1947 -  )

1947 Born in New York
Education
1972 B. A. The University of Vermont
1985 M.F.A. San Francisco Art Institute

Publication
2008 "Life Time", Steid
2008 "Misty Dawn: Portrait of a Muse", Aperture
2004 "Notes", Aperture
2004 "Twenty Five Years", Paul Cava Fine Art
2000 "New Work 1996-2000", Scalo Verlag Ac
2000 "Jock Sturges", Scalo Verlag Ac
1995 "Radiant Identities", Aperture
1994 "Evolutions of Grace", GAKKEN
1993 "The Last Day of Summer", Aperture





NYMPHAEUM (3)
(De ninfas y musas)

Es la figura de la ninfa
un mapa del tesoro arcádico

Jock Sturges - Title unknown
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Jock Sturges - Alice Montalivet, France, 1995
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Jock Sturges - Title unknown
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Jock Sturges - Minna, Northern California, 1980
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Jock Sturges - Celie, Montalivet France
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Jock Sturges - Marie, Montalivet, France
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Jock Sturges - Marie, Montalivet, France
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Jock Sturges - Title unknown
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Jock Sturges - Estelle, Montalivet, France, 2013
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Jock Sturges - Lidwine, Orleans, France, 1988
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Jock Sturges - Lidwine, Orleans, France, 1988
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Jock Sturges - Celie, Montalivet, France, 1999
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Jock Sturges - Charlotte, Montalivet, France
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Jock Sturges - Title unknown
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Jock Sturges - Allison, Northern California, 2002
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Jock Sturges - Alysha
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Jock Sturges - Bettina
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Jock Sturges - Mylène, Tuscany, Italy
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Jock Sturges - Title unknown
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Jock Sturges - Title unknown
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Jock Sturges - Title unknown
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Jock Sturges - Estelle et Alice, Montalivet, France
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Jock Sturges - Janna and Ilka, Montalivet, France
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Jock Sturges - Galatée et Estelle, Montalivet, France
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Jock Sturges - Title unknown
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Jock Sturges - Title unknown
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Jock Sturges - Title unknown
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Jock Sturges - Title unknown
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Jock Sturges - Title unknown
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Jock Sturges - Title unknown
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Jock Sturges - Title unknown
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Jock Sturges - Allegra and Karuna, Northern California
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Jock Sturges - Allison and Maia, la Rivière Dronne, les Peintures, France
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Jock Sturges - Mylene avec Lotte et Allison, La Rivière
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Jock Sturges - Cindy and Célie, Montalivet, France, 2002
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Jock Sturges - Lotte, Alice et Nikki, Montalivet, France, 1990
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Jock Sturges - Lotte, Alice et Nikki, Montalivet, France, 1990
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Jock Sturges - Vanessa, Fanny et Camille, la Rivière, France
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Jock Sturges - Vanessa, Fanny et Camille, la Rivière, France
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Jock Sturges - Montalivet, France
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Jock Sturges - Montalivet, France
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Jock Sturges - Montalivet, France
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Jock Sturges - Montalivet, France
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Jock Sturges - Montalivet, France
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Jock Sturges - Adele, Mylene, Vanessa et Hannah, le Porge, France, 2003
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Jock Sturges - Alexandras, Jeanne, Marine et Gäele, Montalivet, France
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Jock Sturges - Alexandras, Jeanne, Marine et Gäele, Montalivet, France (detail)
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Jock Sturges - Montalivet, France
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Jock Sturges - Montalivet, France
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Jock Sturges - Coralie, Nikki, Mylene, Estelle, Alice, Montalivet, France, 1998
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Jock Sturges - Title unknown
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Jock Sturges - Allegra, Northern California
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Jock Sturges - Allegra
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Jock Sturges - Clarice, Montalivet, France 2002
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Jock Sturges - Clarice, Montalivet, France
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Jock Sturges - Fanella, Montalivet, France
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Jock Sturges - Title unknown
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Jock Sturges - Lotte, Les Peintures, France
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Jock Sturges - Title unknown
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Jock Sturges - Title unknown
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Jock Sturges - Ronnia; Montalivet, France in 2012
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Jock Sturges - Mailyse, Montalivet, France
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Jock Sturges - Megan, Montalivet, France
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Jock Sturges - Ashtar; Montalivet, France in 2012
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Jock Sturges - Julia; Montalivet, France in 2012
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Jock Sturges - Arielle, Montalivet, France, 1999
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Jock Sturges - Nicole Euronat, Montalivet, 1989
Jock Sturges - Nicole Euronat, Montalivet, 1989
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Jock Sturges - Title unknown
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Jock Sturges - Title unknown
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Jock Sturges - Title unknown
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Jock Sturges - Title unknown
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Jock Sturges - Title unknown
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Jock Sturges - Title unknown
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Jock Sturges - Title unknown
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Jock Sturges - Title unknown
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Jock Sturges - Title unknown
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Lia et Raphaelle; Montelivet, France, 2012
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Jock Sturges - Title unknown
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Loes; Montalivet, France, 2013
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Maya; Seattle, 2012
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