miércoles, 10 de diciembre de 2014

Ante el Espejo (II) - GALERÍA: Mujeres ante el Espejo (2)





Reflejan los espejos más la quieta imagen de lo que aparentamos ser
que la movida imagen de lo que somos en realidad.
La imagen aparente no es más que la cáscara del fruto;
éste habitualmente se encuentra seguro, al abrigo de las miradas,
aunque no libre de la especulación inherente a todo ojo que mira
(y que es sabedor de las delicadas realidades íntimas que permanecen ocultas).
Sentir delectación ante la figura reflejada en un espejo,
es sentir delectación ante la propia sensación de deleite:
una perogrullada alimentada con la vanidad necesaria para la existencia,
una vanidad sin la cual, por otra parte, la vida se haría insufrible.
De las cosas de este mundo. Héctor amado


Ante el espejo

II

.....Espejos que no son cosas, objetos o artilugios que sirven para contemplarse en ellos, sino que son ideas, personas, actitudes... en las cuales mirarse, no para verse, sino para reflejarse, es decir, para reflejar nosotros su imagen, ser como ellos (y no al revés). Espejos para mirarse en ellos para ser como la imagen que representan, no la que nosotros tenemos. Nos miramos en ellos con la intención de acomodar nuestra imagen a la de ellos, la que ellos nos brindan. Los espejos de este tipo no son objetos pasivos (aunque inquietantes, como decíamos en el post anterior), sino activos transmisores de valores y de posturas vitales, de moral y de ética.
.....Espejos son las ideas también, un sistema de preceptos o de condiciones vitales. Éstos han llegado incluso a constituirse en un género literario con nombre propio (San Agustín, en su Ciudad de Dios; o el papa San Gregorio Magno, en sus recomendaciones a los guías religiosos). Retratos son, ideales, estos espejos conceptuales, no materiales, cuya función no es absorber o apropiarse de la imagen de quien en ellos se mira, sino ofrecerla (recordando el proverbio de don Antonio Machado: "el ojo que ves no es / ojo porque tú lo veas / es ojo porque te ve"). El espejo ideal, género literario, recomendación ejemplar, modelo, nace con el objetivo de de reflejarse en ti, y no al revés. Esto si es una paradoja, una inversión con retruécano conceptual: espejo al revés, pero desde el espejo mismo, no desde su imagen. Se ha convertido en agente activo en vez de en paciente pasivo.
.....Todo modelo es un espejo en el que mirarse; un héroe o un sabio son espejos. No han de mirarse ellos en la superficie pulida de un objeto para contemplarse, son sus obras las que los reflejan, las que irradian su figura ejemplar y modélica.

.....Espejos los demás de nuestras actitudes. Nos vemos en los demás como nosotros mismos no podemos vernos. La imagen que de nosotros tenemos está viciada de subjetividad, adulterada y distorsionada por nuestras imperfecciones sustanciales, no sólo por los defectos o macas de nuestro ser superficial, sino por las interferencias internas desde las que nos contemplamos. Los demás se convierten, así, en espejos más fieles, más rigurosos, más asépticos de una realidad que nosotros somos incapaces de atisbar, mas que desde la distorsión. Mas, ay, la imagen que ofrecemos, a menudo tampoco se corresponde a la realidad que íntimamente sentimos: sólo reflejamos lo que no podemos evitar reflejar —de forma inconsciente, automática o espontánea— y lo que queremos reflejar de forma consciente y defensiva (aunque esto no siempre se compadece con lo que realmente llega a quien nos observa); mas hay un yo que reflejamos y que llega al observador sin las distorsiones debidas a la propia mirada, una imagen neutra y sin paliativos de nosotros, aunque sólo de estas dos partes que nos constituyen —la refleja y la voluntaria—, más nada llega de la que existiendo no traspasa la piel, no se externaliza, y, por tanto, no puede ser percibida. No pocas veces la imagen que se refleja no se adecua a lo que íntimamente se es (de aquí todas esos criminales que aparentemente llevan una vida normal, pero que no es sino una pantalla para ocultar el criminal que se es). Ésto que, obviamente, es la caricatura del fenómeno, se produce en mayor o menor medida en todas las personas, en todos los seres. Tendemos a esconder lo que a nosotros mismos nos avergüenza, a disimular lo que de nosotros nos incomoda, lo que tergiversa la imagen que deseamos ofrecer. Y así nuestra imagen suele salir falseada de origen, pero no tanto como para dar una determinada impresión que, las más de las veces, orienta bastante bien a los demás sobre quién somos en realidad (aunque sea con imperfecciones y distorsiones).

.....Mírate en el espejo de la gente, si es quieres saber cómo te sienten. Otra vez con el maestro Machado para decir: "mis ojos en el espejo / son ojos ciegos que miran / los ojos con los que veo. ¿Son los demás —como espejos en quien me miro—, ojos ciegos que miran a estos ojos con los que yo —y sólo yo puedo hacerlo ajustadamente—, veo? Probablemente, los demás como espejo, no sean una única superficie uniforme que me refleja, sino que, como los ojos compuestos de un díptero, es una superficie taraceada por multitud de espejos que corresponden a cada uno de sus individuos. La imagen que damos, para cada uno de ellos, no será idéntica, sino que estará sometida a sus propias características de reflexión. Pero la visión de conjunto —como ocurre con el díptero— es una, y funcionalmente se ajusta a una determinada realidad: la suya.
.....Mírate en los demás, si quieres, pero sé indulgente, y, sobre todo, sé crítico y sincero contigo mismo para saber si estás ofreciendo la imagen que mejor se corresponde con lo que tú sientes que eres. Si les hurtas la mayor —a veces, la mejor— parte de ti mismo, no serás justo si aceptas la imagen de ti que te devuelven. Ni lo serás con ellos, ni, por supuesto, lo serás contigo.

.....Mr. Hyde fue una especie de espejo del Dr Jekyll: uno que reflejaba su alma más profunda, allí donde día a día fue guardando, una tras otra, todas sus represiones y frustraciones, todos sus deseos inconfesables. Espejo de uno mismo, la imagen que guardamos, oculta, en nuestras propias sentinas interiores. Espejo, no de luz, sino de oscuridad. Imagen formada en las sombras de ti mismo, en tu cara oculta, esa zona donde nunca luce el sol. Es, el espejo negro, revelador, no ya de una inversión, sino de una imagen en negativo de un positivo construido a la luz... sólo puede revelarse en una cámara oscura, con luz muy tenue, casi inexistente, para que nuestra propia imagen arrumbada no nos horrorice y sea contemplada con ojos piadosos, por cegatos.
.....El espejo de Borges (en el Aleph y en tantos otros sitios), ese que tanto le horrorizaba (en sentido figurado, léase imaginario, y también en sentido lato): esa imagen repetida ad infinitum, como una pesadilla inevitable, como un día de la mascota irredento, capaz de registrar todas nuestras zonas oscuras, y mostrarlas, para nuestra desesperación y vergüenza.
.....El espejo conlleva esa maldición: coloca un espejo frente a otro y multiplicará la imagen hasta el infinito: magia de la peor especie... y del mejor género de ficción: un espejo siempre inquieta, por lo que sugiere, por lo que cabe en él sin nunca verse lleno, por lo que es capaz de reflejar cuando el terror gobierna a quien en él se mira o cuando es capaz de devolver la imagen del horror aflorando al rostro.
.....La escena de los espejos de la orsoniana Dama de Shangai, sugerida por la genial obra de Robert Wienne, El Gabinete del Dr Caligari, sería una de esas pesadillas, en las que es imposible saber qué imagen corresponde a la real, y cómo el peligro y el mal puede resultar agobiante cuando es replicado de forma ilimitada.
.....El espejo de los simbolistas o los surrealistas que nos devuelve la imagen onírica forjada en la hora mágica de los sueños y en la fantástica, por caótica, anárquica e improbable, de los deseos.
.....Espejos, espejos, espejos... Todo se refleja desde la perspectiva humana de la existencia: reflejo de las cosas y los seres, reflejos de sus posibilidades, reflejos distorsionados o reales de sus significados, de su naturaleza como seres en continuo tránsito... reflejos borrosos, reflejos huidizos como acasos esquivando las miradas, reflejos de lo que no tiene imagen, reflejos de lo invisible deslumbrando las miradas... Espejos las mentes, las almas, donde el Ser se mira y se reconoce en cada una de sus manifestaciones.

.....Qué no podrían contar los espejos si pudieran... No la desnudez de los cuerpos, ésa se puede ver a simple vista; sino la cruda desnudez del alma que le confía los más vergonzantes pensamientos, los más abyectos deseos, las más indecentes elucubraciones. Si los espejos, un día, pudieran hablar y contaran lo que saben, si pudieran revelar todos sus inconfesables secretos, ese día la inocencia desaparecería del acervo humano, pues en ellos está, más que en cualquier otro lugar, la verdadera naturaleza que nos caracteriza. Si es verdad que estamos hechos del mismo polvo de las estrellas, es de esperar que, al menos, en éstas el Ser se halle sublimado, purificado por la acción del fuego. Los espejos, ese día revelador, nos mostrarían cómo el hombre está hecho de la escoria de la combustión del universo, una escoria que lleva en su seno el resto residual, quizá la leve huella, de una primigenia composición que ardió durante eones con la fuerza de lo increado. Somos el producto residual de una composición, y eso, eso, es lo que reflejamos en los espejos cuando en ellos nos miramos a hurtadillas, sin testigos, mientras permanecemos en un silencio clamoroso.


GALERÍA
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MUJERES ANTE EL ESPEJO
1800's-2000's
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A Woman before a Mirror, 1841, Anton Einsle
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Woman in Front of a Mirror, 1841. Christoffer Wilhem Eckersberg
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Orientalist Interior, c 1850. Theodore Chassériau
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Celebrated Treasures of the Mountains and Seas, No 26, 1852. Utagawa Kuniyoshi.
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Celebrated Treasures of the Mountains and Seas, No 38, 1852. Utagawa Kuniyoshi.
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Vanitas, Jean Leon Basile Perrault
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The Pearl, 1860-70. Anthony Frederick Sandys
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A Vanity. Auguste Toulmouche (1829-1890)
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Before the Mirror, 1876. Eduard Manet
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Before the Mirror, 1890. Berthe Morisot
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The Toilet of Venus, 1890. Konstantin Makovsky
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Devant son Miroir, 1891. Louis Jacquesson de la Chevreuse
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Fernand Lematte
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Devant le Miroir. Paul Sieffert
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The Mirror, 1896. Franck Dicksee
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Lady Lilith, Dante Gabriel Rossetti
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Mariana in the South, 1897. John William Waterhouse
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Vanity, 1910. John William Waterhouse
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Nude Standing before a Mirror, 1897. Henri de Toulouse-Lautrec
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Vanity, Francis Edwin Hodge
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The Mirror of VenusI, 1875. Edward Burne-Jones (version I)
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The Mirror of VenusI, 1898. Edward Burne-Jones (version II)
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Femme à sa Toilette, Maurice Bompard (1st half of 20th century)
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La Toilette, 1890-1900. Raimundo de Madrazo y Garreta
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Perle des Perles, 1907. Delphin Enjolras
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Woman at a Mirror. 1907. Theo van Rysselberghe
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Woman adjusting her Corset before Mirror, Pierre-Carriere Belleuse
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Garbielle in a Oriental Costume at a Mirror, 1910. Pierr-Auguste Reonir
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Woman with a Mirror, 1911. Friederick Frieseke
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Woman before Mirror, 1913. Friederick Frieseke
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Vor dem Spiegel, 1913. Heinrich Hans Schlimarski
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Girl combig her Hair, 1909. William McGregor Paxton
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Odalisca, José María Bernardo Fortuny y Carbo
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La Coiffure, 1911. René-Paul Schutzenberger
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Toilette, woman in Front a Mirror, 1913-20. Ernst Kirchner
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Woman applyin Make-up, 1918. Goyo
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Woman kneeling before a Mirror, 1920. Torii Kotondo
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Girl before the Mirror, 1932. Pablo Picasso
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Woman in the Mirror, 1937. Paul Delvaux
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Nude before a Mirror, 1955. Balthus (Balthasar Kolossowski)
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Woman in MirrorI, Charles Arthur Wheeler (1881-1977)
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Rëverie, Charles Arthur Wheeler (1881-1977)
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Nu au Mirori, Lev Tchistovsky (1902-1969)
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Mujer frente a un Espejo, 1996. Fernando Botero
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Woman in front of a Mirror, Fernando Botero
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